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Historia e historias de aves en los Libros de Texto

Historia e historias de aves en los Libros de Texto

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Desde hace unas semanas, en México se ha desatado la polémica sobre una convocatoria que ha hecho la Secretaría de Educación Pública para ilustrar las nuevas ediciones de los Libros de Textro Gratuitos, que son los libros que usamos todos los que cursamos la educación primaria en las escuelas públicas del país. Así que, aprovechando esta repentina relevancia que han tomado las portadas de estos libros y porque #lailustracionsepaga les quiero contar una pequeña historia sobre una de las portadas de estos libros.

Esta que ves aquí debajo es el la portada del libro de texto gratuito para la materia de Ciencias Naturales que estuvo presente en las aulas de México desde 1998 hasta 2008, y como puedes notar, la portada contiene tres seres vivos de distintos tipos, en primer lugar una cactácea que mis conocimientos no aciertan a identificar pero que tal vez sea una especie dentro del género Echinocereus. Sin embargo, el día de hoy es el elemento que menos nos interesa, así que vemos los otros organismos que nos acompañan.

Portada del libro de Ciencias Naturales para quinto grado (Secretaría de Educación Pública, 1998)

Una orquídea en la historia de México

Alamania punicea (Foto: Clarita Alicia Ibarra Contreras)

En la parte inferior de la ilustración encontramos una pequeña planta de flores rojizas y hojas alargadas, es una orquídea (y gracias a la información de la contraportada podemos saber la especie que el artista representó) llamada Alamania punicea, y esta colorida compañera tiene un trasfondo muy interesante para uno que le gusta hurgar en los rincones de la historia y la naturaleza de México. Pues resulta que esta pequeña joya de vibrantes flores rojizas es una planta endémica de México, que vive en las regiones templadas, principalmente en los bosques de pino-encino del centro del país y parte de la Sierra Madre Oriental, único representante conocido de género Alamania es una orquídea que me gustaría mucho poder encontrar un día en vida silvestre para conocerla mejor.

Personalmente, lo que se me hace más curioso sobre esta orquídea es el origen del nombre del género: Alamania, que no tiene nada que ver con Alemania, y que en realidad está puesto en honor de un peculiar personaje de la historia nacional llamado Lucas Alamán, quién además de ser una figura política importante de los primeros años del México independiente, también fue un naturalista consumado que describió algunas especies de plantas y realizó gestiones para la creación del Museo Nacional Mexicano (con el tiempo daría origen a dos instituciones que existen hasta nuestros días: el Museo de Historia Natural y el Museo Nacional de Antropología) y que constituyó uno de los primeros esfuerzos por reconocer, dentro de los paradigmas propios de su tiempo, la diversidad biológica y cultural del país.

El colibrí de colores misteriosos

Perchado tranquilamente arriba la planta de la que ya hablamos se encuentra un colibrí; la información de la contraportada nos dice que se trata de un Fandanguero Morado [Campylopterus hemileucurus] y podemos notar algunas características de la especie como el pico largo y curvado y las notorias marcas blancas en la cola. Este gran colibrí es un habitante característico de los bosques de niebla y selvas tropicales húmedas de México y Centroamérica, un visitante asiduo de las grandes flores colgantes del género Heliconia es una de las especies más distintivas de colibríes que existen en el país. En la región donde yo vivo se le conoce como Güichi Cola Blanca, el nombre güichi tiene un origen antiguo que explicamos en esta entrada anterior, mientras que el apelativo de cola blanca viene de esas notorias marcas que son muy visibles cuando el colibrí está volando.

Macho de Campylopterus hemileucurus

Sin embargo, hay algo que parece no cuadrar con la especie que se pretendía ilustrar, y es el notorio color morado que suelen tener los machos, puede ser que el ave que este representada en la pintura sea en realidad una hembra, con ese parche azul morado que es típico de ellas, o puede ser también que las referencias que tuvo el autor para recrear a esta ave no fueran del todo exactas, tal vez en su tiempo no había ejemplares de museo bien preparados y los colores de los especímenes disponibles hayan estado alterados por el mal estado de los mismos, pues resulta que esta ilustración tan interesante es muy antigua, fue relizada a mediados del siglo XIX por un personaje misterioso, pero relevante para la ornitología mexicana.

Las aves de Montes de Oca

La ilustración de la que hemos estado hablando es parte de un libro llamado «Colibríes y Orquídeas de México» publicado por primera vez en 1878 y cuyo autor es Rafael Montes de Oca, quien fuera uno de los primeros ornitólogos mexicanos, parece ser que estaba particularmente interesado en los colibríes, y en una de las revistas científicas nacionales de su tiempo, llamada «La Naturaleza» publicó varios artículos sobre estas aves, además participó en varias expediciones organizadas por la entonces llamada «comisión geográfica y exploradora de la República Mexicana» a las regiones menos conocidas del país en esos tiempos.

Montes de Oca también era un ilustrador naturalista, se dice que colaboró con el famoso pintor José María Velasco en algunas litografías de colibríes que fueron componentes del Ensayo ornitológico de la familia Trochilidae o sea de los Colibries o Chupamirtos de México publicado por partes desde 1874 a 1876. Sin embargo, la obra por la que se le reconoce más, la anteriormente mencionada Colibríes y Orquídeas de México es de hecho una obra póstuma, cuyo título original era Monografía de los Colibríes y Apuntes sobre las Principales Orquídeas de México, y que fue adaptada y publicada hasta 1963.

Y por supuesto, para cerrar esta breve entrada del blog, no hay que olvidarnos que Montes de Oca es uno de los pocos naturalistas mexicanos que tiene un ave nombrada en su honor: el Rascador de Collar [Pipilo ocai] recibe su epíteto específico a partir del apellido de este personaje, y cuyos ejemplares tipo (aquellos con los que se describió la especie) fueron colectados por él en los alrededores de Xalapa, tal vez en las faldas del Cofre de Perote donde hasta la fecha podemos encontrar a Pipilo ocai en los bosques de coníferas que son su hogar.

Pipilo ocai, habitante de los bosques de coníferas del centro de México

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7 comentarios

  1. ¡Qué interesante! Y hablando de ello, ¿será que este tema de uso/explotación de obra en el mundo de la ilustración científica (¿o debería llamarla naturalista?) también ha acarreado desde tiempo atrás estas problemáticas? (Falta de remuneración digna, “letras chiquitas” en contratos, etc)

    Y un bonus (por mera curiosidad) ¿Cuántos colibríes has visto de todos los qué hay en México? ¿Cuántos te faltan? ✨

    1. es una pregunta muy interesante la que haces, probablemente el trabajo de los ilustradores siempre estuvo un poco subestimado, aunque en aquellos entonces la relación de trabajo era diferente y a veces eran los mismos autores los que eran los ilustradores o en otras ocasiones las esposas o hermanas de los autores (porque contexto cultural del siglo XIX) eran las que ilustraban.

      Bonus: he visto 45 de las 58 especies de colibríes que viven en México 🙂

      1. Ahora me ha interesado aún más eso de las manos ilustradoras “detrás de”; ¡tremendo!

        Bonus: es un sueño guajiro mío el ver a todos…

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