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Las alianzas de los Trepatroncos

Las alianzas de los Trepatroncos

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Tengo muy clara la primera vez que vi a un Trepatroncos; en el año de 2008 iba caminando ya de salida en uno de los parques urbanos de mi ciudad, cuando de pronto un fugaz destello rojizo atravesó el sendero y terminó perchando en un tronco muy cerca de mí, para luego comenzar a subir en espiral. En ese momento no tenía la menor idea de lo que era aquello, y cuando lo miré con detenimiento noté alguna similitud con los Pájaros Carpinteros, pero había cosas que no cuadraban, tenía la cola muy larga, el pico ligeramente curvo y ese magnífico color rojizo por todo el cuerpo… Cuando aquella ave siguió su camino y yo pude consultar mi guía, lo pude identificar como un Trepatroncos Corona Punteada [Lepidocolaptes affinis] y con esta nueva especie vista se reveló ante mí toda una familia de aves a las que antes no les había prestado atención, y que en automático se convirtieron en uno de mis grupos de aves favoritos: los Trepatroncos, Musgueros, Breñeros y otras especies similares, todos ellos agrupados en la familia Furnariidae.

Treparoncos Oliváceo [Sittasomus griseicapillus]

Furnáridos: los relámpagos rojizos

Los furnáridos (castellanización del nombre en latín del grupo) son una de las familias más grandes de aves que viven exclusivamente en el continente americano, el nombre de la familia proviene de uno de los géneros sudamericanos más conspicuos, los Horneros del género Furnarius, cuyo nombre a su vez proviene del latin Furnus que significa horno, y hace referencia a los nidos construidos con barro que hacen los Horneros y que recuerdan, por supuesto, a un pequeño Horno.

Synallaxis erythrothorax en su típico hábitat lleno de matorrales en Tlacotalpan, Veracruz

Con más de 300 especies distribuidas desde México hasta Tierra del Fuego, se han adaptado a prácticamente cualquier ecosistema en esta región, desde los fascinantes Cinclodes que pasan su vida en las costas del pacífico entre Chile y Perú, hasta las cientos de especies que viven en las zonas boscosas tropicales y templadas del continente, pasando por aquellos que han hecho su hogar de los humedales, sabanas y pastizales a lo largo de Sudamérica. Sin embargo por los misteriosos designios de la biogeografía, los linajes que existen hoy en México están casi en su totalidad relacionados con ecosistemas boscosos o selváticos, con la única excepción del Hormiguero Pepito [Synallaxis erythrothorax] que es un habitante de los matorrales y humedales de las regiones tropicales de México, y prefiere espacios notoriamente distintos a los de los otros furnáridos del país.

Aparte de nuestro buen amigo Synallaxis, las otras dieciocho especies de la familia Furnariidae que viven en México están restringidas a los ecosistemas que poseen una densa cubierta de árboles: algunos de ellos pasan su vida cerca del suelo, removiendo la hojarasca con sus largos picos, como es el caso del Hojarasquero Pecho Canela [Sclerurus mexicanus] que brinca y canta en la oscuridad de los bosques de niebla, mientras que otros como el Musguero Castaño [Clibanornis rubiginosus] no necesariamente tienen los pies en la tierra, pero se mueven entre las ramas y troncos a muy baja altura, siempre buscando alimento en el envés de las hojas, y mientras los ves desplazarse entre el juego de luces y sombras del bosque puedes apreciar como su plumaje se pinta de distintos tonos entre el rojizo y el marrón.

Desde las alturas otro relámpago color canela se mueve y mira al mundo de cabeza; el Musguero Trepador [Anabacerthia variegaticeps] quién, a diferencia de su pariente más grande, suele jugar por encima de las cabezas de los frustrados observadores de aves que intentan tener una buena vista de este pequeño mientras se mueve incesante buscando pequeños insectos escondidos entre las plantas epífitas y las hojas de los árboles, muchas veces esta búsqueda de comida en las alturas tiene por consecuencia que nuestro buen Anabacerthia quede de cabeza explorando concienzudamente algún pedacito de musgo particularmente interesante al que no podría acceder de otra manera más que poniendo su mundo de revés.

Clibanornis rubiginosus entre las sombras del bosque de niebla en Acajete, Veracruz

Finalmente, podemos encontrar a un grupo de furnáridos que se mueven de una manera distintiva; subiendo los troncos en espiral aprovechando sus fuertes garras y una cola larga y rígida: son los Trepatroncos, los cuales vienen en un amplio espectro de tamaños, desde los pequeñísimos Trepatroncos Oliváceos [Sittasomus griseicapillus] con una longitud máxima de 19 centímetros, hasta los gigantescos Xiphocolaptes (de los cuales no tengo foto porque nunca he visto aún un miembro de su género, pero algún día los veré y seré feliz) cuyo representante más grande, el sudamericano Xiphocolaptes major hace honor a su epíteto específico y con sus casi 35 centímetros es el trepatroncos más grande que existe.

Las alianzas de los Trepatroncos

Anabacerthia variegaticeps en las alturas; parte de un grupo mixto de furnáridos

Y ahora que has conocido un poco a esta familia tan diversa, imagínate caminando por una selva tropical, o un bosque nuboso bien conservado, sintiendo como tus pies se hunden en la hojarasca de siglos y viendo los altos pilares que sostienen el techo verde sobre tu cabeza, mientras escuchas los cantos de los mirlos y los jilgueros en los rincones escondidos del monte, y de pronto, sin advertencia alguna aparecen ellos: por el suelo brincan los Sclerurus, por las ramas se descuelgan los Anabacerthia y por los troncos suben y bajan los trepatroncos grandes y pequeños, todo ello mientras se escucha una serie de llamados que para el oído no entrenado puede ser como una cacofonía de chillidos, graznidos y repiques, en realidad se trata de los distintos llamados de las diversas especies de furnáridos que se mueven en grupo a tu alrededor, y que así como aparecen de pronto, después de unos minutos parece que se evaporan y te dejan a la mitad del sendero con una cara de sorpresa tratando de procesar todo lo que has visto.

Esto que acabas de presenciar es una de las cosas que a mi parecer hacen tan especiales a los furnáridos, pues son capaces de formar grupos de varios individuos de distintas especies que se mueven por la vegetación en busca de alimento, en ocasiones en conjunto con aves de otras familias siguiendo a las filas de hormigas legionarias que espantan presas a su paso por el suelo, y en otras ocasiones, menos frecuentes pero igual de impresionantes, en grupos mixtos donde la mayoría de sus integrantes pertenecen a la familia de la que hemos estado hablando.

Estas «alianzas» que forman los furnáridos pueden llegar a ser muy importantes, pues mientras que por un lado cada especie está adaptada a explotar un tipo de recurso particular, todas ellas son vulnerables a los mismos depredadores y a más ojos atentos, a la primera señal de alarma dada por algún integrante del grupo, los individuos tienen más oportunidad de ponerse a cubierto ante algún mamífero hambriento o alguna rapaz tropical que esté revisando el menú. Sin embargo, por supuesto que los patrones y procesos que ocurren dentro de estos grupos mixtos no son todos tan obvios y a veces las alarmas son falsas para beneficio de algún astuto integrante, pero esos temas los tocaremos a profundidad en un vídeo del canal, dentro de no mucho tiempo, espero.

Pero esta no es la única alianza que han establecido nuestros increíbles amigos, también han tejido una relación muy estrecha con su hábitat; la presencia de furnáridos (al menos en México) es una indicación de que el lugar está bien conservado, o que por lo menos mantiene una estructura en la vegetación que incluye muchos elementos del ecosistema original, esto porque los musgueros, trepatroncos y tirahojas dependen de la profusión de plantas epífitas, árboles muertos cubiertos de musgo y suelos llenos de hojarasca para poder encontrar las condiciones necesarias para vivir. Y aunque hay algunos como el Trepatroncos Corona Punteada, o el Trepatroncos Oliváceo que toleran más o menos las modificaciones a su entorno, llegando a estar presentes en la periferia de las ciudades tropicales. Otros como el Trepatroncos Moteado [Xiphorhynchus erythropygius] no toleran casi para nada la perturbación de su ecosistema, y solo pueden ser encontrados en los pequeños rincones que aún mantienen a los viejos bosques llenos de neblina.

El misterioso Xiphorhynchus erythropygius en sus bosques bien conservados en Xico, Veracruz

Y tú ¿ya conocías a la familia Furnariidae? cuéntame en los comentarios si ya has visto a algún integrante de este maravilloso grupo de seres emplumados

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3 comentarios

  1. Siendo Sudamérica donde se encuentra la mayor cantidad y diversidad de furnáridos, pienso que ahí debe ser su origen evolutivo y después llegaron a México en el intercambio faunístico americano. Quizá por eso la mayoría de especies sean de bosque tropical, pues serían esas aves las que migrarían al norte

  2. Me encantaría ver algún furnarido, aún soy un novato en el pájareo, pero este blog me ha dejado todas las ganas de seguir conociendo y buscando a las ave de México, gracias por tanto Chivizcoyo

  3. Gracias por la información, fotografié uno en la reserva de la biosfera el Cielo a unos ochocientos metros sobre el nivel del mar en el bosque de niebla

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